Notas explicativas - Capítulo viii

i - ii - iii - iv - v - vi - vii - viii - apéndice

“… hijo de extremeño bautizado en Medellín…”


Se refiere a la ciudad de Medellín en la provincia de Extremadura, España (y no en Colombia). Es la ciudad donde nació Cortés.




“De haber sido el Quijote del Retablo de Maese Pedro…”


La famosa obra El Retablo de Maese Pedro es una de las historias tomadas de Don Quijote. El compositor español Manuel de Falla (1876-1946) basó en esta historia la ópera breve que compuso en 1923.




“… la Ancilla, la Camilla, la Zulietta, la Angeletta, la Catina, la Faustolla, la Spina, la Agatina, y otras muchas cuyos nombres he olvidado…”


Todos los nombres de esta lista aparecen en el libro de Brosses sobre Venecia, como un inventario de mujeres que conoció en la ciudad: Ancilla, Camilla, Zulietta, Angeletta, Catina, Faustolla, Spina, Agatina. De la misma manera que el indiano en el texto de Carpentier, también Brosses dictaminó: “y otras miles cuyos nombres terminan en a, hermosas, cada una más que su compañera”.




“… por la alegre Calle de la Mercería…”


Las calles de la Mercería (Le Mercerie) constituyen la arteria comercial principal de la ciudad. Comenzando en la Torre del Reloj, cuyos dos primeros pisos se abren en forma de arco monumental, y conectando la Plaza de San Marco con el puente de Rialto.




“…Dicen que [Scarlatti] está en España el muy cabrón, donde ha conseguido que la Infanta María Bárbara ...”


Scarlatti se mudó a Madrid en 1735 y allí trabajó como profesor de música de la Infanta María Bárbara (Bárbara de Braganza, 1711-1758).




“… estas palabras que parecen cosa de “spiritual” ... “The trumpet shall sound"


The trumpet shall sound" Se refiere a la aria del oratorio El Mesias de Haendel. La letra es de la Epístola a los corintios, 15, 51-53.




“… en los Hierros de Ogún o en los caminos de Eleguá …"


Se trata aquí de dos dioses de la religión Yoruba: Ogún, dueño del arte del metal y de la guerra; y Eleguá, amo de los caminos y el destino.




“… debida, acaso, a los claros pinceles de Tiépolo.”


Giambattista Tiépolo (1696-1770) fue uno de los pintores más prominentes en Venecia durante el siglo XVIII y uno de los principales representantes del estilo rococó italiano. En el mismo período operaban también Canaleto y Guardi, mencionados anteriormente en el contexto de los retratos del Bucentauro, reconocidos por las numerosas representaciones que pintaron de los paisajes de la ciudad, sus canales y edificios famosos. Tiépolo sobresalió debido a sus frescos en el interior de edificios magníficos de la ciudad (y fuera de ella), incluidos los teatros en los que se escuchaba la música sobre la cual narra Carpentier en su libro. No es casualidad, por lo tanto, que haya elegido mencionar a Tiépolo al final de la novela. Entre 1750 y 1753, Tiépolo aceptó una propuesta para decorar el Palacio Imperial en Wurzburgo con una serie monumental de pinturas al fresco. En uno de los famosos techos puede verse una descripción alegórica de todos los continentes conocidos. En la representación de América destaca la figura de una princesa nativa exótica y hermosa, con una colorida corona de plumas sobre su cabeza, sentada encima de un enorme cocodrilo. La impresión que genera la pintura es una intensa reminiscencia de las descripciones de Carpentier sobre la ejecución de la ópera de Vivaldi, el día que el indiano y su sirviente se encontraban en la audiencia.




“… en el gran Club de los Mármoles de la Abadía de Westminster, junto al Purcell que tanto sabía, también, de místicas y triunfales trompetas.”


Haendel fue enterrado en Londres, con honores reservados para reyes e intelectuales de la talla de Isaac Newton y Henry Purcell. Tanto Haendel como Purcell se distinguieron por el uso de la trompeta en su música festiva. Sobre la tumba de Haendel se encuentra una escultura del artista francés Louis-François Roubiliac (1702-1762), uno de los escultores más prominentes en el estilo rococó en Gran Bretaña.





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