Notas explicativas - Capítulo vi

i - ii - iii - iv - v - vi - vii - viii - apéndice

“¡Magnífico para una ópera! No falta nada. Hay trabajo para los maquinistas. Papel de lucimiento para la soprano —la india esa, enamorada de un cristiano— que podríamos confiar a una de esas hermosas cantantes que...”


La ópera Motezuma de Vivaldi se estrenó en noviembre de 1733, es decir, muchos años después de que Haendel y Scarlatti residieran en Venecia y, por lo tanto, posterior también a la posible (o imaginada) reunión de los personajes de la novela de Carpentier. Por supuesto, en el virtuoso juego que Carpentier entabla con el tiempo, esto no fue obstáculo para que la ópera de 1733 estuviera en el centro de esta novela, lo cual sucederá efectivamente en el capítulo vii.




“¡Un fraile metido en tablados de ópera!”


Vivaldi se convirtió, en 1714, no solo en compositor, sino también en un conocido empresario de la ciudad. Según su propio testimonio, Vivaldi escribió no menos de noventa y cuatro óperas, sin embargo, actualmente poseemos partituras tan solo de unas veinte y la mayoría solo parcialmente.




“… desgarradores acentos... Pienso en “Los Persas”


Los persas es una tragedia griega de Esquilo (525-456 a. C.). En el centro de la trama se encuentra la derrota del rey persa Jerjes, o Xerxes, en la batalla naval de Salamina (480 a. C.).




“A Jerjes me lo dejas a mí —dijo Jorge Federico, malhumorado—, que para eso me basto yo.”


Haendel compuso una ópera llamada Jerjes, o Xerxes, basada en la obra de Esquilo. El estreno fue en Londres en 1738, es decir, muchos años después de su estancia en Venecia. La ópera fue un fracaso rotundo entre el público y no se volvió a producir hasta 1924. Desde entonces su popularidad ha aumentado hasta nuestros días.




“… trataré de no acostarme con Almiras…”


La primera ópera que compuso Haendel fue Almira, Reina de Castilla (Almira, Königin von Castilien). Se estrenó en Hamburgo en 1705 y tuvo un éxito arrollador.




“… cuántas Ifigenias, Didos y Galateas!...”


Carpentier pone aquí en boca Vivaldi palabras que se burlan del apego de los primeros compositores de ópera a los temas provenientes de la cultura grecolatina clásica. Y, en efecto, la ópera como género musical independiente comenzó a finales del Renacimiento en Florencia, alentando por un grupo de humanistas que operaban en la ciudad bajo el nombre La Camerata Fiorentina, que propiciaron el renacimiento de lo que concebían como una tradición dramática aceptada en el mundo griego clásico. La elección de los temas se realizaba consecuentemente. El más famoso entre los miembros de la Camerata fue Vincenzo Galilei (1520-1591), padre de Galileo Galilei (quien fue él mismo también un talentoso lautista). Las primeras producciones se realizaron con el apoyo de nobles locales, como la Casa Medici en Florencia o la Casa de Gonzaga en la ciudad de Mantua. El primer hito operático se estableció en Mantua en 1607, con la presentación de Orfeo (L'Orfeo) por Claudio Monteverdi, entonces definida como un “cuento musical” (Favola in Musica). A medida que el estilo evolucionó en las décadas siguientes, los temas provenientes de la mitología griega continuaron siendo utilizados en la trama, casi exclusivamente. Vivaldi y otros compositores en Venecia cambiaron el carácter de la ópera de muchas maneras, incluido su enfoque en temas completamente nuevos como base para la narración. En efecto, todos los personajes de la cultura clásica que Carpentier pone aquí en boca Vivaldi aparecen en el centro de óperas reconocidas, algunas interpretadas durante la época de Vivaldi y otras incluso posteriormente: Ifigenia en dos óperas de 1744 y 1779 de Christoph Willibald von Gluck (1714-1787): Ifigenia in Aulis, Ifigenia in Tauris; Galatea en una ópera de 1718 de Haendel: Acis and Galatea; Dido en la ópera de 1689 de Henry Purcell (1659-1695): Dido and Eneas; Apolo aparece en una de las óperas más tempranas, de 1767, del niño Mozart (1756-1791): Apollo et Hyacinthus. Sobre todo, el mito de Orfeo que desciende al infierno para recuperar a su amada Eurídice a través del poder de la música, ha sido y sigue siendo hasta hoy el tema alrededor del cual se escribió la mayor cantidad de óperas. Este fue especialmente el caso en los siglos XVII y XVIII. Como ya se mencionó, fue este el tema de la primera ópera de Monteverdi, pero incluso anteriormente, el compositor italiano Jacopo Peri (1561-1633) compuso en 1660 una obra llamada Eurídice, que algunos consideran la primera ópera de la historia.




“…Ginevra, Cunegunda, Griselda, Tamerlán o Scanderbergh el albanés …”


Todos los personajes aquí mencionados efectivamente fueron personajes importantes en óperas que Vivaldi compuso a lo largo de los años: Scanderbergh, 1718; Cunegunda, 1726; Griselda, con libreto de Goldoni, 1735; Tamerlán, 1735; Ginevra principessa di Scozia, 1736. Otros compositores también compusieron óperas sobre algunos de estos temas. Las óperas de Vivaldi hacían parte de una tendencia prominente que se desarrolló en Venecia que buscaba alejarse de las convenciones de las óperas más tempranas, no solo respecto a la elección de los temas como enfatiza Carpentier aquí.




“…enamorado de la hija de un senador veneciano...”


La referencia aquí es a la trama de Otelo de Shakespeare.




“…un duque de Cornuailles saca los dos ojos a la vista del público, taconeándolos luego, en el piso a la manera de los fandangueros españoles.”


La referencia aquí es a la trama de El rey Lear de Shakespeare.




“…hace comer a una Reina de Godos un pastel relleno con la carne de sus dos hijos —sangrados poco antes, como cochinos en vísperas de boda aldeana... ”


La referencia aquí es a la trama de Tito Andrónico, una obra de teatro temprana y menos conocida de Shakespeare.




““Oedipus Rex” … Oedipus uxor! … “Canticum Sacrum” … Ahí se oyen melismas de un estilo medieval que hemos dejado atrás hace muchísimo tiempo.”


Tenemos aquí otra diversión musical-histórica de Carpentier: Stravinsky, que vivió alrededor de dos siglos después de los principales acontecimientos de la trama de la novela, después de una carrera caracterizada inicialmente por una innovación revolucionaria en diversos niveles, adoptó alrededor de 1920 un estilo que fue llamado neoclásico y que abogaba por un regreso a los gustos estilísticos y temáticos del barroco, e incluso anteriores. Aquí Carpentier señala obras de Stravinsky en este estilo, como el oratorio Edipo Rey de 1927 (la tal “rara idea de escribir una cantata profana sobre un texto en latín”). Carpentier también menciona las piezas de ballet Apolo (Apollon musagète, 1928) y Orfeo (1947), así como la compleja composición Perséfone (Perséphone 1934). A petición suya, Stravinsky fue enterrado en la sección rusa del cementerio de la isla San Michele, en la laguna venecianda, muy cerca de la tumba de su amigo Diaghilev.




“ ... una polca de circo para los elefantes de Barnum.”


La referencia es a la peculiar pieza de Stravinsky de 1942, Circus Polka: For a Young Elephant. Stravinsky la compuso a petición de su amigo, el coreógrafo George Balanchine (1904-1983), quien preparaba una producción para el Barnum & Bailey Circus. La producción original contó con cincuenta elefantes y cincuenta bailarinas.




“ ... las tapicerías del Quirinal donde se nos muestran los portentos de las Indias.”


El Palacio del Quirinal (Palazzo del Quirinale) alberga hoy la residencia oficial del presidente italiano. Entre los muchos tesoros artísticos del palacio se encuentran más de doscientos cincuenta valiosos tapices. Algunos representan paisajes del Caribe (islas conocidas en español desde los días de la conquista como Las Indias Occidentales, o incluso, Las Antillas) donde los artistas a menudo retrataban imágenes por completo imaginarias. Allí podía encontrarse, como era habitual entre los artistas y escritores europeos, animales de diversos tipos y especies, que no siempre coincidían con lo que había realmente en aquellas zonas.




“Al pasar frente al palacio Vendramin-Calergi notaron Montezuma y Filomeno que varias figuras negras —caballeros de frac, mujeres veladas como plañideras antiguas llevaban, hacia una góndola negra, un ataúd con fríos reflejos de bronce.”


Se refiere a la procesión fúnebre de Richard Wagner (1813-1883). El músico murió de forma repentina y extraordinaria al sufrir un ataque al corazón mientras estaba en la ciudad, más de ciento cincuenta años después del momento en el que se desarrolla la trama. El palacio Vendramin-Calergi, construido en el siglo XVII, sigue siendo uno de los edificios más elegantes de la ciudad, situado a orillas del Gran Canal. El féretro de Wagner fue llevado desde allí en góndola para ser trasladado a Alemania para su entierro.




“Gracias de todos modos” —dijo el indiano.”


En esta etapa de la trama el Amo se convierte en el indiano. Indianos era el apodo que se daba en España a españoles que habían salido a América en busca de fortuna (o a sus descendientes) y luego regresaban a la península (para visitar o para asentarse allí nuevamente), después de haber obtenido riquezas y tierras, y de haber ascendido social e incluso políticamente en las colonias del imperio. Gracias a su nueva fortuna, los indianos esperaban obtener el estatus y el respeto que no recibieron sus antepasados ​​cuando se fueron. La actitud que recibieron al volver al continente ​​varió del ridículo a la adoración. Sus historias se convirtieron en un género conocido gracias a escritores como Lope de Vega (1562-1635) o Calderón de la Barca (1600-1681), destacados representantes del llamado Siglo de oro en la literatura española, cumbre de la escritura barroca en la Península Ibérica. No cabe duda que el personaje del caballero que se prepara para un viaje de México a Europa y la descripción detallada de los preparativos en el primer capítulo de la novela, están directamente influenciados por las famosas obras de estos escritores, que Carpentier estudió a profundidad y cita o menciona de diversas maneras en su obra.




“… daban la hora los “mori” de la torre del Orologio.”


Uno de los puntos de referencia más importantes y conocidos de Venecia es la famosa torre del reloj, Torre dell'Orologio. Fue construida en la última década del siglo XV, cerca de la Basílica de San Marcos, que sirvió como capilla privada del gobierno local. Se convirtió en la catedral de la ciudad solo en 1807 por orden de Napoleón. La torre está adornada con numerosas estatuillas y mecanismos de movimiento, como era la costumbre de la época, y en la parte superior hay dos figuras de cobre: un anciano y un joven que cada hora golpean con martillos la gran campana. Estos personajes se conocen como Mori di Venezia debido al color oscuro que se les ha adherido.





© 2020 by Leo Corry.