Notas explicativas - Capítulo iii

i - ii - iii - iv - v - vi - vii - viii - apéndice

“Nieto de gente nacida en algún lugar situado entre Colmenar de Oreja y Villamanrique del Tajo…”


Colmenar de Oreja y Villamanrique del Tajo son dos pequeños municipios al sureste de Madrid, a unos 18 kilómetros el uno del otro. Probablemente Carpentier aspiraba señalar el lugar de origen de los antepasados del Amo en localidades remotas y olvidadas. Con el tiempo, el Amo se convertiría en un hombre rico en el Nuevo Mundo al que inmigraron esos antepasados.




“… las pompas del guajolote…”


En México, la palabra "guajolote" designa un pavo.




“… había creído que unos molinos (“como aquel que ves allá”...) eran gigantes.”


En esta parte de la novela, la intertextualidad entre los textos de Carpentier y Cervantes llega a su punto culminante. A lo largo de la narración, los diálogos entre el Amo y Filomeno hacen eco de las historias de Don Quijote y Sancho Panza. En ambos libros, los servidores están colmados de sabiduría y sentido común, en tanto que sus amos viven en un mundo imaginario que distorsiona su percepción de la realidad. En ambos libros, la mirada del amo presuntuoso se dirige hacia el pasado, mientras que el servidor, con su trasfondo rural, le enseña el camino hacia el futuro y le muestra vías que le permitirán encontrarse y reconciliarse consigo mismo. “De niño” relató Carpentier en su discurso de recepción del Premio Cervantes en 1977 “yo jugaba al pie de una estatua de Cervantes que hay en La Habana, donde nací. De viejo hallo nuevas enseñanzas, cada día, en su obra inagotable.”




“…de Tarancón o de Minglanilla … Cuenca”


Estas tres localidades (Cuenca, Minglanilla, Tarancón) se encuentran ubicadas en la zona de La Mancha, en la ruta de las andanzas de Don Quijote y Sancho en camino hacia Barcelona, haciendo una parada en Valencia. Un ilustración de 1572 nos muestra a la ciudad de Bracelona como Quijote y Sancho pudieran haberla conocido. Un grabado francés del siglo XVIII, nos muestra la ciudad como el Amo y Filomeno podrían haberla visto.




“… atoles y ajiacos.”


Atole o Atol es una bebida popular derivada del maíz, muy común en toda el área de América Central y el Caribe. Se originó en la cultura indígena previamente a la conquista española. Ajiaco es una sopa espesa y rica en sabores, típica de la cocina cubana (conocida también en varios lugares de América Latina en versiones diversas). Originalmente, como muchos platos típicos, era una sopa preparada por la gente común a partir de sobras alimenticias de todo tipo.




“… alegrándose el oído con el son de muchas chirimías y atabales, ruido de cascabeles, gritos de “aparta”, “aparta” ... .”


También este texto fue tomado, casi literalmente, de Don Quijote. Es una descripción de lo que se reveló ante los ojos de Quijote y Sancho al llegar al puerto de Barcelona: … al mesmo instante alegraron también el oído el son de muchas chirimías y atabales, ruido de cascabeles, «¡trapa, trapa, aparta, aparta!»… …vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos… El mar alegre, la tierra jocunda, el aire claro… iba infundiendo y engendrando gusto súbito en todas las gentes. (Don Quijote, Segunda parte, capítulo 61).




“…rezaba a una Virgen de cara negra, patrona de pescadores y navegantes…”


Filomeno le reza aquí a la Santísima Virgen patrona de Regla, ques una ciudad situada en la parte oriental de la bahía de la Habana. Este es el lugar donde encuentran refugio los pasajeros del barco que lleva al Amo desde México hasta Cuba. Regla siempre despertó el interés y la fascinación de Carpentier, quien la apodaba "Ciudad Mágica". En este lugar vaía él un caso ejemplar de los procesos que tanto le interesaban, respecto a la fusiones culturales que se daban en Cuba y en América en general. La santa patrona de la Basílica de Nuestra Señora de Regla, es una María de rostro negro, considerada por los habitantes del lugar como la encarnación de la Diosa Yemayá. Yemayá es la diosa del mar, la fertilidad y la abundancia en la cultura Yoruba, cultura africana que llegó a la isla junto con los esclavos traídos a trabajar en las plantaciones de tabaco desde finales del siglo XVIII. El culto a Yemayá es parte de la Santería, que representa, sobre todo, la institucionalización y la fusión, en los rituales católicos de cuba, de creencias derivadas de religiones africanas.





© 2020 by Leo Corry.